BITÁCORA TERCERA SESIÓN COMPETENCIAS
INFORMACIONALES.
Mi día comenzó como ya era de
costumbre, levantarme a las 4 de la mañana, bañarme y en el acto desperdiciar
un montón de agua (debo cambiar este hábito), desayunar y salir corriendo
porque se me hizo tarde; el bus se demoró, el Transmilenio iba lleno, casi no
cojo el otro bus, pero finalmente llegué a la universidad.
Ese día no tenía muchas ganas de
tener clase, porque hasta el momento sinceramente no me había gustado mucho la
materia, en especial la parte de escribir semanalmente una bitácora. Lo primero
que hice fue preguntarle a la mayoría de compañeros que cuando habían enviado
la bitácora y así asegurarme de que no fui la última.
El profesor se demoró un poco en
llegar y eso que luego dijo que había llegado desde las 6 de la mañana a la
universidad 🤔.
Pero cuando comenzó la clase toda la
perspectiva que me había hecho la clase anterior cambió: el profesor nos enseñó
tres cosas interesantes en la clase.
Primero nos enseñó a ponerle firma a
nuestro correo electrónico (y aquí me cuestioné si acaso soy una falla en mi
generación, o debí haber nacido en la era prehistórica) porque la tecnología me
atropelló y de qué forma…
Está firma nos ayudaba a darle
formalidad a nuestro correo, y también con las neoetiquetas que debemos tener
en el internet. Cuando estaba mencionando algunos ejemplos de estas
neoetiquetas, me di cuenta que había infringido en una de estas normas: cuando
le enviaba los correos al profesor con las bitácoras no saludaba ni me despedía
(lo lamento mucho profe 😥). Y muchas
otras no las tenía en cuenta como por ejemplo: ponerle asunto a los correos, no
escribir en mayúsculas, PORQUE PARECIERA QUE SE ESTÁ GRITANDO, entre otras más.
Estas normas se pueden resumir en:
“lo que no quieres que te digan a ti, no lo digas.” En conclusión debemos tener
sentido común a la hora de escribir.
Luego nos hizo crear un blog, que es
este en el cual estoy escribiendo; al principio no me gustó la idea porque en
un blog cualquier persona puede ingresar y leer estas bitácoras, pero luego me
di cuenta de que es una forma de que otras personas se enteren de lo que
pienso.
Y por último nos dijo que abrieramos
nuestro Twitter, pero como yo no tenía me tocó crear un perfil en esta red
social: llené los datos que me solicitaban y acepté los términos y condiciones
sin ni siquiera leerlos y saber lo que realmente estaba aceptando… hasta que ví
los vídeos que el profesor nos mandó ver.
En estos pude ver lo jodidos (perdón
la expresión) que estamos, por lo menos en la parte de nuestra privacidad,
porque en internet el término de privacidad ni siquiera existe; nos hacen creer
que nuestros datos personales, gustos, fotos, etc son privados, pero realmente
no lo son. Nos hacen creer que no pagamos nada por utilizar ciertas páginas
pero realmente no sabemos qué nos están vendiendo a nosotros: a nuestra
información. “Somos los productos de Facebook" y otras redes.
Nos engañan por ejemplo cuando
publicamos una foto y luego de un tiempo le damos borrar, está realmente nunca
se borra porque queda guardada en una “base de datos archivada” que cada uno de
nosotros tenemos.
Aunque tal vez no sea del todo malo,
porque estos datos pueden ser usados para fines de seguridad del gobierno como
prevención a algunos mensajes que enviaban amenazando o planeando algún
atentado (si esto hubiese existido una década antes, cuántos de estas masacres
se hubiesen podido evitar). Pero algunas veces estos mensajes sólo se envían
por “broma” y muchas veces se presentan muchos mal entendidos por esto. (Y no
creo que a alguien le gustaría tener a todo el FBI en la puerta de su casa solo
por hacer un mal chiste).
Muchas veces cosas que publicamos en
las redes en un momento en el que no pensamos en las consecuencias, nos pueden
salir caro en un futuro. Y estos casos se presentan principalmente en la
política: la mayoría de políticos aprovechan estas oportunidades de dejar en
mala posición a sus adversarios y resultan sacando “los trapitos al sol” y
comienzan a mostrar fotos, chats, noticias,etc que dejan a sus oponentes en una
situación cuestionable. Esto lo hacen para bajarle la popularidad a su oponente
y así obtener algunas ventajas sobre él (aunque esto muchas veces no termina
siendo efectivo, véase el caso de Donald Trump).
Pero mucha gente puede darle un mal
uso o mala interpretación a lo que se publica en Facebook o en otras redes
sociales, y usarlos en nuestra contra como en el caso anterior, pero eso
también nos puede suceder a nosotros, por una “mala foto” podemos llegar a
perder un trabajo o quedar en ridículo, porque en ninguna red social: “no
sabemos quiénes son realmente nuestros amigos”.
Algo que simplifica lo que sucede en
las redes sociales es: cuando en la vida real decimos algo a un grupo de
amigos, sólo ellos se enteran. Pero cuando dices/publicas algo en Facebook todo
el mundo se da cuenta de lo que escribiste.
Otras veces juzgamos sin conocer la
verdad (como en el caso de las bromas terroristas), alguien puede publicar una
foto o un estado y nosotros podemos comenzar a criticar a la persona por lo que
publicó, pero puede que lo que quiso decir la persona no se refería exactamente
a lo que los demás entendimos. Por eso no debemos hacer un “juicio basado en la
imagen”.
Basado en lo que he dicho, creerán
que voy a levantar un movimiento anti - redes sociales o promover la privacidad
de nuestros datos, pero no, tampoco soy tan radical con el tema. Algo bueno
debe haber en esta violación de
privacidad, es que por medio de ella se han logrado dar captura a varios
criminales por algunas publicaciones que hacían en sus redes sociales en donde
especificaba el lugar desde donde hacían la publicación, y de esta forma
lograban atraparlos (lo cual fue algo descuidado de los ladrones). Actualmente
Facebook, Google, entre otras redes sociales tiene más información de cada
persona del mundo que el propio FBI.
Facebook también puede llegar a ser
una herramienta por la cual muchas personas han logrado encontrar “el amor de
su vida” (aunque debida a mi suerte y experiencia en el amor esto es un término
algo idealista).
Ya para concluir está un poco
extensa y aburrida bitácora (si piensas esto lo puedo entender) cuando vamos a
publicar algo debemos tener en cuenta los riesgos que podemos tener a la hora
de hacerlo público. Por eso: “si no quieres que algo sea público, no lo
publiques”.
Finalmente volviendo a la clase el
profesor nos hizo hacer en un círculo para realizar una dinámica en la que con
una palabra definieramos lo que pasó en la clase y nuestra experiencia. Luego
nos hizo repetir el ejercicio pero realizando un gesto que sintetizara lo que
aprendimos en clase.
En esta clase realmente aprendí
cosas nuevas como: crear una firma propia en nuestro correo para darle
formalidad, crear un blog para publicar las bitácoras y en Twitter crear listas
de contactos.
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