BITÁCORA PRIMERA SESIÓN COMPETENCIAS INFORMACIONALES
Cuando el despertador sonó a las cuatro de la mañana, realmente quería lanzarlo por la ventana para poder seguir durmiendo placenteramente; pero haciendo caso omiso de este agradable deseo, tuve que utilizar toda mi fuerza de voluntad para poder levantarme.
Con toda la pereza del mundo me aliste para salir de mi casa: me bañe, tendí mi cama y desayuné; pero como estaba con tanta pereza y tuve que ayudar a mi papá a terminar de hacer el almuerzo, se me hizo tarde para salir. Cuando iba saliendo de la torre del conjunto me aturdió el frío que penetró hasta mis huesos pero a pesar de este me tocó correr para lograr coger el bus el cual me iba a llevar a la estación del Transmilenio
Afortunadamente la suerte estaba de mi lado y logré coger el bus tan pronto como salí a la esquina de mi conjunto, y lo mejor de todo tenía asientos vacíos; pero el frío seguía presente dentro de mí porque me tocó al lado de la puerta.
Cuando llegué a la estación de Terreros en Soacha, luego de cruzar un puente muy largo(que hasta me hizo quitar el frío) esta se encontraba muy llena y precisamente se acababa de ir el Transmilenio antes de poderlo alcanzar; me hice en la parte de atrás de la estación porque era donde estaba más desocupada. Dos minutos después pasó algo muy sorprendente y casi un milagro: mandaron un bus desocupado y logré coger un asiento (aún sigo sorprendida por este suceso).
En el trayecto a la estación de Venecia (en la cual me tenía que bajar) me dio mucho sueño, pero desafortunadamente no podía dormirme porque me podía pasar de mi destino; al bajarme en la estación debía esperar otro Transmilenio el cual me llevaría al Museo Nacional, este se demoró un poco en pasar. El primero que paso estaba muy lleno y me tocó esperar otro, pero inesperadamente a pocos minutos de haber acabado de partir el anterior bus se detuvo un Transmilenio el cual iba hermosamente desocupado.
Me encontraba sentada en el bus con la oportunidad de dormir un poco, pero extrañamente siempre me pasa: no me “coge” el sueño cuando puedo dormir, así que simplemente me quede mirando por la ventana mientras el bus pasaba por el centro de la ciudad. En un momento miré hacia el vagón de adelante y vi a una compañera de la universidad (aunque no estaba del todo segura que fuera ella), pero igualmente me quedé mirándola y poco después ella miró hacia atrás, yo creí que me había visto y por eso le sonreí, pero luego me di cuenta de que no había sido así porque miró hacia otro lado.
Cuando me estaba dirigiendo a coger el bus el cual por fin me dejaría en la universidad alguien me llamó por mi nombre, y cuando me di la vuelta era la misma compañera que había visto en el Transmilenio (así que no me había equivocado), entonces hicimos la enorme fila para entrar al bus, dejamos pasar dos buses porque iban llenos hasta la puerta.
Lo feo de quedar adelante en la fila es que cuando llega el bus desocupado, los de atrás empiezan a empujar para poder coger un puesto (como si nunca se hubiesen sentado), y efectivamente eso fue lo que pasó; la apretura no duró mucho afortunadamente porque solo íbamos una parada después.
Cuando llegamos a la universidad entramos por las escaleras del edificio número veinte, pero como habíamos llegado muy temprano (a pesar de haber salido tarde de mi casa, gracias a que los buses iban rápido y no se demoraron mucho) decidimos conocer un poco más la universidad y ver donde quedaban los “hornitos”, fue un poco difícil encontrarlos, pero cuando lo hicimos nos perdimos un poco para poder llegar a los ascensores porque misteriosamente en la universidad “todo está conectado con todo”, por lo que salíamos a otro sitio muy distinto de donde estábamos. Después de un tiempo finalmente pudimos llegar a los ascensores y hasta allí terminó nuestra travesía, juntas, porque ella tenía clase en el 67 y yo en el 27.
El ascensor del 27 sólo se detiene en el primer y sexto piso, por lo cual tuve que ir hasta el piso seis y bajar al quinto por las escaleras; a pesar de todo el tiempo transcurrido aún no eran las siete, así que me tocó esperar un poco para poder entrar al salón. A las siete en punto entré al salón y para mi agrado los asientos eran mucho más cómodos a diferencia con los del Arboleda
.
El profesor ya se encontraba en el aula, esperó unos minutos antes de dar inicio a la clase: si mal no recuerdo lo primero que hizo fue presentarse al grupo y nos dio su correo institucional; luego nos pidió a cada uno de nosotros: en un pedazo de papel escribiéramos nuestros nombre y que era para nosotros “competencias informacionales”, para este ejercicio nos dio unos cinco minutos y nos dijo que al finalizar el semestre nos iba a devolver el papel para poder verificar que tanto había mejorado nuestra definición acerca de “competencias informacionales”.
Después de entregarle el papel al profesor, nos pidió: en otro pedazo de papel hiciéramos un dibujo de un objeto inanimado que nos representara, esto con el fin de hacer una dinámica para conocernos entre todos. Cada uno de nosotros hizo el respectivo dibujo, luego el profesor paso puesto por puesto recogiendo los dibujos; después volvió a repartirlos pero esta vez al azar para que no nos tocara nuestro propio dibujo.
Cuando cada uno tuvo un dibujo el profesor nos pidió que simuláramos ser psicólogos y que intentáramos identificar la personalidad, los gustos, etc., de la persona a la que pertenecía el dibujo, debíamos escribirlo en la parte de atrás de la hoja. Seguido de esto, nuevamente el profesor recogió las hojas, e iba cogiendo dibujo por dibujo leyendo lo que la otra persona había escrito, y le preguntaba al que realizó el dibujo si coincidía en algo con su personalidad. Algunas personas realmente tenían talento para esto, porque acertaban con lo que escribían a la forma de ser de la persona como si la conociera de toda la vida; incluso alguien describió la forma en la que estaba vestida.
Nos explicó la forma de evaluar, el porcentaje de cada corte, y el 40% negociable. Nos explicó “el cono de aprendizaje de Edgar Dale” el cual consiste en mostrarnos la forma en que aprendemos, y la mejor forma de hacerlo es en ponerlo en práctica. Además, también nos mostró “la taxonomía
de Bloom” el cual se divide en: “pensamiento de orden inferior” y “pensamiento de orden superior”, este permite observar los pasos que hay que seguir para adquirir un uso de la información más avanzado.
Finalmente el profesor nos dejó dos tareas: realizar unas lecturas y con ellas resolver un cuestionario; y hacer un escrito de 1.200 palabras semanalmente acerca de lo que pasaba en cada clase, esto con la intención de ayudarnos a fortalecer nuestra escritura. Espero que sea cierto lo que dijo de que algún día le agradeceríamos por esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario