lunes, 24 de abril de 2017

Semana 11

BITÁCORA ONCEAVA SESIÓN COMPETENCIAS INFORMACIONALES.

 Luego de arriesgarme a realizar dos vídeos como bitácora y aprovechar para tomarme un pequeño descanso de escribir, aquí estoy de vuelta!!

La experiencia de grabar fue divertida, interesante, pude aprender varias cosas y a pesar de que la pena no se me fue del todo, logre soltarme un poco más. Después de esta clase realmente puedo decir que he experimentado dos cosas que nunca había hecho anteriormente, y me han aportado muchas cosas positivas: hacer un Videoblog, el cual a la hora de grabarlo se debe planificar muy bien lo que se piensa decir, y tener un tema claro. También como escribir una bitácora, que por el contrario al video se puede ser espontaneo mientras se realiza, y a través de ella se puede expresar fácilmente lo que realmente se piensa. Y esto puede ser muy útil para una próxima vez que tenga que volver a hacer algo como esto.

Dejando un poco este lado sentimentalista que surgió repentinamente de mí. Hoy, en esta bitácora quiero hablar un poco acerca de lo que vimos en clase, y como creo que no es una sorpresa, seguimos hablando de las APA y hemos llegado a un tema que puede generar disgustos para muchos.

Las citas: el tormento de las APA.

 Las citas en APA se pueden convertir en un dolor de cabeza si no sabemos cómo hacerlo. Porque si nos ponemos a pensar, las APA son “sencillas” de utilizar ya que con un poco de práctica se pueden convertir en un hábito; además con la tecnología esto es mucho más fácil, ya que con un solo clic podemos hacer que un trabajo tenga las márgenes, el tipo de letra, el espacio, la sangría, entre otras cosas que recomiendan las APA; pero las citas… eso es otro nivel, porque a pesar de que Word también nos facilite el uso de estas, igualmente nos pide datos que muchas veces no aparecen en los textos en los cuales nos basamos, como el nombre del autor, el año de publicación, editores, etc. Siendo así sería más fácil hacer plagio que citar… está bien no, no vayan a creer que estoy incitando al plagio; pero ese es un tema que voy a tocar más adelante.

Los diferentes tipos de cita que tiene APA se refieren en su mayoría a las citas basadas en libros; se podría decir que APA es un poco ingenuo al creer que toda la información que se va a utilizar la vamos a sacar de un libro; por favor queridas APA estamos en pleno siglo XXI, y debo decirlo con sinceridad, estamos en una generación facilista (no todos, pero sí la mayoría) entonces, si alguien tiene la posibilidad de buscar la información fácilmente en internet no creo que se ponga a investigar en un libro, la cual es una labor mucha más ardua y tediosa. Y aunque suene un poco contradictorio con lo que acabo de decir, debemos tratar de cambiar ese chip del facilismo, y ponernos retos que nos permitan superarnos diariamente; una manera interesante de comenzar sería esa, cambiar la fuente y la forma en la que buscamos información, tal vez algún día cuando decidamos arriesgarnos a intentarlo encontramos el secreto de la vida, porque en los libros todo es posible.

 También puedo decir que las APA tienen una doble identidad: de día son Peter Parker o Bruce Wayne haciéndose pasar por simples recomendaciones que el escritor puede seguir; pero en la noche se transforma en Spiderman o Batman defendiendo y estando al acecho de cualquier posible plagio que pueda cometer el escritor. En la parte de las citas, las APA se convierten en ese subconsciente, a veces un tanto fastidioso,  que va cuestionando cada palabra que vamos escribiendo y advirtiendonos que si olvidamos alguna cita estamos cometiendo plagio.

Pero si nos pusiéremos a mirar literalmente cuanto es plagio y cuanto no, llegaríamos a interesantes conclusiones. Gracias a un trabajo que realizamos unas compañeras y yo para la clase de Lectores y Lecturas, llegamos a la conclusión de que todo es plagio, porque constantemente estamos utilizando palabras, frases, objetos, etc. que ya fueron usadas con anterioridad. En el simple hecho de hablar estamos reutilizando expresiones que alguien más ya ha dicho; como se titulaba nuestro trabajo: vivimos en un reciclaje de voces. Así que agradezcamos que las APA no se hayan metido aún en la vida cotidiana; porque si fuera así, tendríamos que citar todo lo que hacemos y decimos, pero a la vez que estamos citando cometemos plagio porque alguien más ya citó de esa manera, entonces yo estoy cometiendo plagio porque estas palabras ya fueron dichas por alguien más… (Mi cabeza acaba de explotar) Si este fuera el caso todos estaríamos en la cárcel ya que el plagio es un delito.

En todo este complique del plagio, también existe el auto-plagio, el cual consiste en utilizar algo que ya habías hecho y/o publicado tú mismo en otro trabajo; por ejemplo, pongamos el caso hipotético en el que yo trabajo como escritora y me piden que escriba un artículo acerca de un tema en específico,  yo como autora utilizo algún escrito que ya había publicado en otra revista que es acerca del mismo tema, (si ya había escrito algo parecido, para que voy a volver a escribir algo nuevo) en ese momento estoy cometiendo auto-plagio. Pero en muchas instituciones esto no es un  “delito”, pero en un trabajo si lo es, ya que te están pagando para que escribas material nuevo. Así que como dice el dicho: “es mejor prevenir que lamentar” entonces si algún día decidimos reutilizar un trabajo, lo que debemos hacer es auto-citarnos.

Muchas veces, a pesar de todas las normas y medidas que se toman para proteger los derechos de autor, estas se omiten e igualmente se hace plagio; y esto se puede evidenciar en su mayoría en la literatura, en la música y en las películas, en las cuales diariamente se presentan casos de plagio, pero como para ellos esto no representa ningún riesgo ya que como tienen mucho dinero simplemente pueden pagar la multa que les ponen por lo que hicieron y darle el crédito correspondiente a la persona que plagiaron y en eso queda todo; inclusive algunas veces el plagiador resulta siendo más famoso que el plagiado, un claro ejemplo de esto puede ser lo sucedido con El Rey León, el cual plagió a un dibujo animado japonés llamado Kimba: El León Blanco.

En este tema del plagio también se puede observar las “diferencias de poder”, porque si en vez de la productora japonesa, creadora de la historia de Kimba, hubiese sido a Disney a quien plagiaran, no creo que Disney hubiese dejado que esto pasara e incluso llegaría a obligar a que sacaran a la otra película del mercado. Un posible lema para los últimos años podría ser “el dinero lo puede todo.”
Para concluir cada vez que pienses en hacer plagio, porque tengas pereza, porque nadie se va a dar cuenta o por la razón que sea, ponte en el lugar de la persona que lo escribió, no creo que te gustaría que alguien se llevara el crédito de todo lo que hiciste, ¿o si?

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